Breve reflexión sobre el cuento. #JamLiterarioLAO

Breve reflexión sobre el cuento

¿Qué es un cuento? No voy a responder en este espacio esta pregunta. No me la he respondido a mí misma, pero es un buen punto de partida para reflexionar sobre la escritura, los retos y las posibilidades de los cuentos. Distintos autores han aventurado sus propuestas sobre el mecanismo interno de esta estructura literaria. Es muy conocida, por ejemplo, la teoría del iceberg de Hemingway; en la que la punta es lo escrito, lo que se lee literalmente, pero existe la posibilidad de descubrir todo lo que puede haber debajo del mar, las implicaciones de lo escrito, las interpretaciones del subtexto.  Cortázar, por su parte, habla de la contundencia de esta forma, la contrapone con la novela. En el ring de boxeo que puede ser la escritura, la novela va poco a poco, gana por puntos, mientras, el cuento, por knockout.

            Piglia encuentra que la forma de un cuento está definida por la manera en que deja entrever la “historia oculta”. Es decir, todo cuento narra dos historias, y la maestría literaria se construye en los intersticios. Lo difícil del cuento es, precisamente, que se tiene que contar muchísimo más de lo aparente; se va por un camino pero en realidad se está revelando otro. De ahí el impacto que provoca. Así, los finales no son sorpresivos tanto como complejos, en el sentido de que nos dejan la sensación de haber sido parte de la develación de un secreto de la narración —de la forma misma de las historias.

            Si bien todo esto que he expuesto de manera —quizá demasiado—breve es verdad, y cada uno de los autores nos habla de la complejidad del cuento, a mí en lo particular me interesa algo que señala Flannery O’Connor en su propio proceso de escritura. Esta autora norteamericana dice que un cuento implica buscar la forma de develar el misterio de la personalidad de un personaje. Así, en “Good country people”, por ejemplo, lo que hace con todas las escenas que nos muestra, con los diálogos, al principio tan breves pero tan iluminadores de Helga-Joy van encaminados a develarnos su interior. Nos va preparando para que entendamos su verdadero carácter, el impacto que la traición del vendedor de Biblias implica. La desgracia de Helga, al final del cuento, es quedar expuesta.

            Por supuesto que cada autor encuentra el punto en que quiere enfocarse para su construcción narrativa. No obstante, y al menos por ahora, yo encuentro en la teoría de Flannery O’Connor mi principal guía. Los cuentos, según este punto de vista, no son sino la expresión dramática de una personalidad y todo el misterio que conlleva. Para esta autora, si se tiene un personaje sólido, redondo, la acción llega por sí misma. El conflicto nace de conocer a la perfección a la persona ficticia que nos llevará de la mano mientras se narra. El verdadero arte viene de aprender a hilar las historias, la trama y la subtrama, el exterior y el interior del iceberg —si se quiere—, develando lo complejo de la personalidad. Al menos, ésa es una de las posibles respuestas, pero la cuestión del cuento sigue abierta, para redescubrirse en la escritura misma.

Autor: Donají Zavaleta